El Presidente Municipal de Salvatierra, Daniel Sámano Jiménez, fue la primer “rata” que abandonó el “barco”, cuando esta terminado de hundirse .
– Solo le preocupo salvarse el primero y prácticamente le “valió” su pueblo, que confió ciegamente en él,
Definitivamente, Daniel Samano Jiménez, no es el “capitán” de este barco llamado Salvatierra, pues es el
primero en abandonarlo cuando se está hundiendo.
Cuantos alcaldes a lo largo y ancho del país no reciben amenazas y sin embargo se quedan a seguir sacando a sus pueblos adelante, pero Samano Jiménez, abandonó el municipio y se está protegiendo el y su familia, sin importarle lo que pase o pueda pasarle al pueblo de Salvatierra.
Él mismo confirmo en una entrevista que concedió a un medio de comunicación estatal, aseguro que ha estado recibiendo amenazas y por ello decidió abandonar el municipio y ponerse a salvo y resguardarse de cualquier riesgo.
Definitivamente es una situación que están valorando los salvaterrenses y si Daniel Sámano no puede con el cargo que la mayoría de salvaterrenses le confirió con su voto, és hora de que dej el cargo a quien si quiera y si pueda sacar a Salvatierra de esta situación, que si bien no es privativa de Salvatierra, ni de Guanajuato, se debe de poner a trabajar y buscar alternativas de solución, buscar el apoyo del estado y la federación para sacar a Salvatierra de esta ola de violencia que a sumido al municipio en una desesperación y temor permanente.
Es obvio que a Daniel Sámano le ha faltado la capacidad de buscar ese apoyo con el estado y la federación para coordinar esfuerzos y realmente trabajar por Salvatierra.
Hasta la fecha en lo único que se ha ocupado el presidente municipal Daniel Samano, es en su seguridad personal y acompasar a su familia y la de su esposa en cargos y dependencias de la administración municipal, incluso sin nombramiento oficial.
Definitivamente la agresión armada de la que fue objeto el habitantes de la comunidad de Urireo, puso en evidencia al alcalde Daniel Sámano, quien prefirió huir y ponerse a salvo y dejar su pueblo a la deriva, a su suerte

