El Gobierno de las Ocurrencias.

El Gobierno de las Ocurrencias.

Lo que hoy ocurre dentro de la administración municipal encabezada por Daniel Sámano en Salvatierra ya no puede explicarse como simples ajustes administrativos. Estamos frente a una cadena de malas decisiones que evidencian improvisación, conflictos de interés y una preocupante ausencia de profesionalismo en el ejercicio del poder público.
El primer foco rojo apareció en la Dirección de Desarrollo Social, donde —según información interna— la mala gestión de su directora Yaritza Martinez, estuvo a punto de provocar la devolución de cerca de 8 millones de pesos al Gobierno Estatal. La solución llegó cuando un perfil con mediana experiencia, el director de Planeación José Amezquita, que logró rescatar los recursos; sin embargo, el problema no terminó ahí. La entonces directora, además familiar directa del alcalde (cuñada), fue enviada nada menos que a la Dirección de Planeación, considerada el cerebro de la administración municipal. Es decir, lejos de asumir responsabilidades, se le colocó en un área estratégica sin contar con estudios profesionales, experiencia administrativa comprobable ni claridad sobre sus capacidades técnicas. En cualquier gobierno serio, esto sería inadmisible; aquí parece ser parte de la normalidad.
Los reacomodos posteriores confirman que no existe una lógica institucional, sino política. La directora de Turismo Genoveva Fernández fue literalmente desterrada al Archivo Histórico, después de un pésimo trabajo al frente de la Dirección de Turismo. La titular de Educación, Julia Vera fue enviada a Desarrollo Rural, aun cuando no tiene ese perfil profesional requerido, ni tiene experiencia agropecuaria, pero sí la usarán para operadora política y seguir fortaleciendo los vínculos con el brazo político del Módulo de Riego. A su vez, el director de Desarrollo Rural, Cesar Ramírez fue movido precisamente al módulo de riego, recordando que dicho espacio ha sido señalado como parte de acuerdos políticos vinculados a Gerardo Sánchez, para captar a los campesinos de la región al negocio del agua y los miles de millones de pesos que se darán más adelante.
Aún hay más cambios, el coordinador del Archivo Histórico, que paso como expediente de archivo muerto, se va a la Dirección de Educación, que debería ser coordinación de de desfiles y dar las Bibliotecas a Cultura, para que también se pongan a trabajar.

Por último le dan la dirección de Turismo a Erika Castro, como si lo anterior no fuera suficiente, a una persona sin perfíl profesional, sin experiencia en el turismo, menos en la administración pública, mientras en el ámbito político local ya se comenta que su posicionamiento responde a una estrategia de proyección electoral.

El mensaje es claro, no importa la preparación ni la capacidad; sólo importa la subordinación política, todos estos personajes son sólo subordinados de Sámano.

Todo esto ocurre en una administración que llegó al poder bajo la bandera del cambio y la transformación, pero que hoy es percibida por amplios sectores ciudadanos como un gobierno de ocurrencias, improvisaciones y malas decisiones personales.